Si alguien me preguntara:
“¿Cuál es la esencia del amor?”
Yo respondería:
Es la “Voluntad”.
Ya sea dirigido hacia lo Divino o hacia otro ser humano,
el amor es la voluntad inquebrantable
de permanecer junto al amado.
Habrá días luminosos,
pero el amor es también la voluntad
de abrazar voluntariamente las pruebas
que inevitablemente acompañan la convivencia.
Incluso en medio de tormentas y ventiscas
de distintos tipos y profundidades,
el amor es la voluntad de mantenerse firme,
de proteger
y de permanecer al lado del otro hasta el final.
Por eso, para mí, el amor pertenece,
en su sentido más amplio y último,
al ámbito de la Razón.