Sobre mí

Sobre el Autor

Con base en Corea del Sur, JO BEE SOO es un investigador dedicado a la teología que busca compartir las reflexiones serenas surgidas en la intersección entre sus raíces orientales y la tradición teológica occidental. Más que ofrecer respuestas definitivas, escribe como una forma de recorrer sus propias preguntas, junto a quienes caminan por una senda de fe similar.

Escribiendo bajo el seudónimo JO BEE SOO, el autor eligió esta identidad para tender un puente entre sus complejas raíces lingüísticas y su visión teológica. Aunque su apellido es Hwang —una herencia que honra profundamente—, reconoce la dificultad de su pronunciación a nivel global, por lo que adoptó “JO” para facilitar una conexión más clara y personal con una audiencia internacional.

Su identidad está profundamente arraigada en el nombre “Jobicurus”, una síntesis de dos figuras contrastantes: Job, quien cuestionó con firmeza la tradición permaneciendo dentro de la tensión de la fe, y Epicuro, quien buscó comprender el mundo a partir de sus elementos fundamentales. Esto se enriquece aún más con el significado en hanja de su nombre, 鳥飛秀 (Jo-Bee-Soo): “Un ave que se eleva con elegancia en las corrientes del viento”, representando una búsqueda de libertad intelectual y espiritual que no es forzada, sino natural.

Formación Académica y Ministerio

Con más de 30 años de ministerio pastoral dedicado, aporta una amplia experiencia práctica a sus reflexiones teológicas. Su trayectoria académica refleja una rigurosa dedicación al estudio del Nuevo Testamento y la teología pastoral:

▪ Estudios Doctorales (ABD – Todo excepto la disertación) en Nuevo Testamento, Escuela Unida de Teología, Universidad de Yonsei

▪ Maestría en Teología (Th.M.) en Nuevo Testamento, Escuela Unida de Teología, Universidad de Yonsei

▪ Maestría en Divinidad (M.Div.), Escuela Unida de Teología, Universidad de Yonsei

▪ Licenciatura en Teología (Th.B.), Universidad Teológica de Seúl Jangsin

Situado en la intersección entre convicción y búsqueda, JO BEE SOO comparte sus fragmentos teológicos no como un maestro, sino como un compañero de camino. Invita a explorar las profundas preguntas que se encuentran entre la fe y la razón, con la esperanza de que estas pequeñas reflexiones, desde un rincón de Corea, ofrezcan un momento de quietud o una nueva perspectiva en el propio recorrido del lector.